LA IMPRUDENCIA TEMERARIA Y PROFESIONAL EN LOS ACCIDENTES DE TRABAJO

Miércoles, 30 Septiembre 2015
LA IMPRUDENCIA TEMERARIA Y PROFESIONAL EN LOS ACCIDENTES DE TRABAJO

El concepto de Accidente de trabajo,  es un claro ejemplo de esos conceptos jurídicos que yo definiría como “engañosamente simples”.  

Y hago esta afirmación, porque la definición de Accidente de Trabajo que encierra el artículo 115.1 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS): “Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”, engloba tal variedad de situaciones que queda plenamente justificado el desarrollo del vasto catálogo normativo y jurisprudencial de cautelas, matizaciones, inclusiones, presunciones y exclusiones existente en torno a este concepto.

Tal es el caso de las dos figuras a las que hoy dedicaremos este post: la imprudencia temeraria y la profesional. Ambas son importantes, como veremos, por sus efectos sobre la calificación del accidente y por las consecuencias que de esta calificación pudieran derivarse.

¿Cómo interactúa la concurrencia de la imprudencia temeraria y la imprudencia profesional con el accidente de trabajo?

Para dar respuesta a esta pregunta analizaremos el contenido de los puntos 4 y 5 del artículo 115 de la LGSS.

 

  • Así,  el artículo 115.4 de la LGSS excepciona de la condición de accidente de trabajo a aquéllos debidos al dolo o a la imprudencia temeraria del trabajador accidentado.
  • A su vez, el artículo 115.5 matiza que la imprudencia profesional no impide la calificación de un accidente como de trabajo para, posteriormente, definir la imprudencia profesional como aquella que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y que tiene su origen en la confianza que, del mismo y de esta habitualidad, para el trabajador se desprende.
Ambos conceptos llevan por tanto implícita una graduación entre sí. La doctrina viene interpretando que la concurrencia de la imprudencia temeraria determina la ruptura del nexo causal entre el trabajo y el accidente, por el contrario, en el caso de la imprudencia profesional la ruptura de dicho nexo no se produce. 

 

Cabe tener además presente que la responsabilidad exigible al empresario en forma de recargo de prestaciones por la “no adopción”, o por la “adopción insuficiente” de medidas preventivas sólo queda eximida en el supuesto de concurrencia de imprudencia temeraria, pero no, o al menos no de manera automática, en el caso de imprudencia profesional. 

No en vano, debemos recordar que el artículo 15. 4 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, dedicado a los principios de la acción preventiva, nos  indica que: “La efectividad de las medidas preventivas deberá prever las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador”, derivando de ello que el deber de protección del empresario sea por tanto, en la práctica, incondicionado y prácticamente ilimitado. 

En base a todo lo expuesto, y habida cuenta de las relevantes consecuencias que de ello derivan, es importante saber diferenciar cuándo podemos encontrarnos ante una situación susceptible de ser calificada como imprudencia, ya sea temeraria o profesional. 

Para comprender mejor la diferencia entre ambos conceptos, dedicaré este bloque final del post a aportar algunas referencias a través del análisis breve de las siguientes sentencias: 

1* Sentencia Tribunal Supremo de 18 de septiembre de 2007 Sala de lo Social Rec. n.º 3750/2006

El supuesto de hecho se refiere a un accidente de tráfico ocurrido a un trabajador al volver desde el trabajo a su domicilio cuando iba conduciendo una motocicleta sin llevar puesto el casco. El trabajador se detiene ante un semáforo en rojo para, antes de que éste cambie a verde, reanudar la marcha entrando en una rotonda. Del accidente deriva una situación de incapacidad temporal del trabajador originada por traumatismo craneoencefálico grave y tetraplegia. La Mutua califica esta baja como derivada de contingencias comunes, al estimarse por su parte que ha concurrido imprudencia temeraria del trabajador, y siendo la cuestión a dirimir si la baja debe ser recalificada como accidente de trabajo.

En la sentencia se expone que la imprudencia temeraria presupone una conducta en la que su autor asume riesgos manifiestos, innecesarios y especialmente graves, ajenos al usual comportamiento de las personas, asimilándose la misma al patente y claro desprecio del riesgo y de la prudencia más elemental exigible. Se asimila por tanto la imprudencia temeraria a aquella conducta del trabajador en la que excediéndose conscientemente del comportamiento normal de una persona, se corre un riesgo innecesario que ponga en peligro la vida o los bienes.

Es decir, que para la concurrencia de la temeridad y la ruptura del nexo causal entre el trabajo y el accidente, la Sala entiende que deben concurrir las siguientes notas:

 

  1. El trabajador debe ser consciente de la existencia del peligro.
  2. El peligro ha de ser previsible
  3. El trabajador debe despreciar el riesgo claramente adoptando una conducta de gravedad excepcional, esto es, carente de cualquier prudencia elemental exigible, derivando de ello en cierto modo una voluntariedad por parte del trabajador a la exposición a este riesgo a través de la adopción por su parte de una conducta manifiestamente imprudente
2* STSJ Cataluña Sala de lo Social de 26 de marzo de 2015 Recurso de Suplicación: 7596/2014

 

En este caso se aprecia la concurrencia de imprudencia temeraria en el accidente sufrido por un conserje, al abandonar la finca en la que prestaba servicios, que es atropellado por una motocicleta cuando cruzaba la calle diagonalmente de forma sorpresiva y por zona no habilitada para ello, saliendo de la andana central no transitable.

Resulta interesante la referencia que esta sentencia hace a la jurisprudencia reiterada del Tribunal Supremo, la cual establece que la infracción de reglas de circulación no califica por si sola de temeraria la conducta del accidentado infractor cuando no implica desprecio del riesgo de manera reflexiva y consciente.

A pesar de ello, en el caso enjuiciado, la gravedad de la conducta imprudente del peatón accidentado, unida a la elevada tasa de alcohol en sangre que éste presentaba, determina que se estime la concurrencia de temeridad, teniendo como consecuencia la ruptura del nexo causal y que el accidente no sea considerado como accidente de trabajo.  

3* STSJ Castilla-La Mancha de 22 de abril de 2009 Recurso: 1125/2008 

El supuesto de hecho en este caso trata de un accidente acontecido cuando dos trabajadores estaban realizando a la intemperie unas reparaciones de grietas y fisuras en unas dovelas. Para combatir el frío ambos transportaban una hoguera en un cubo metálico, uno de ellos comprobó que el fuego del cubo estaba casi apagado y lo avivó echando sobre el mismo el resto de una lata de cola de contacto que estaba abandonada en las inmediaciones, produciéndose por ello una ignición con llamaradas que alcanzaron al otro compañero ocasionándole quemaduras graves.

En esta sentencia el punto de interés radica en el énfasis que se hace en que el control sobre la imprudencia profesional se atribuye al empresario, reafirmándose la Sala en la interposición del recargo de prestaciones, materia objeto del recurso. La argumentación que sustenta tal decisión radica en el hecho de que, pese a que el encendido de hogueras no constituyese un procedimiento de trabajo, sí que se trataba de una conducta habitual, y por tanto, conocida y tolerada por la empresa, quien debió adoptar medidas efectivas y suficientes para impedir una práctica indebida, incluyendo la impartición de órdenes a tal respecto, y el seguimiento del cumplimiento de las mismas a fin de proteger a los trabajadores no solo del riesgo genérico que crea o exige el servicio encomendando, sino además de las ordinarias imprudencias profesionales. 

4* Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, (Sala de lo Social, Sección 1ª) Sentencia núm. 472/2006 de 16 marzo. AS 2006\1494

En esta última sentencia que analizaremos el supuesto enjuiciado versa sobre un accidente producido en el ámbito de la construcción al producirse la caída libre de una plataforma montacargas con tres trabajadores dentro, quienes, pese a la prohibición de utilizar el montacargas para subir y bajar personas, desobedecieron la misma haciendo caso omiso de las instrucciones manifestadas al respecto por sus superiores.

Sustentándose en la gradualidad existente entre la imprudencia temeraria y la profesional la Sala desestima la concurrencia de temeridad, indicándose que la estimación de la existencia de imprudencia temeraria, habida cuenta de la ruptura del nexo causal que conlleva, ha de apreciarse restrictivamente. Sin embargo, si aprecia la concurrencia de imprudencia profesional en el supuesto enjuiciado, definiéndose la misma como “aquella que deriva de la creencia por parte del trabajador de la capacidad de superación del obstáculo, amparada en la habitualidad y confianza que el ejercicio precedente del trabajo aporta al trabajador”. En base a esta apreciación, el fallo estima la recalificación del accidente como accidente de trabajo. 

Concluimos por tanto que, a pesar de que estamos en una materia tremendamente casuística, parece indudable que la estimación de la imprudencia temeraria se aplica de una manera claramente restrictiva por los tribunales.

Si a ello le unimos la amplia extensión que abarca el deber empresarial de protección de sus trabajadores, la conclusión no puede ser otra que insistir en la vital importancia de: realizar una exhaustiva evaluación de riesgos y mantenerla permanentemente revisada, implantar un acorde catálogo de medidas preventivas con su correlativo seguimiento y control de efectividad, documentar los procedimientos de trabajo y diseñarlos buscando su eficacia preventiva, y dar riguroso cumplimiento a las obligaciones de formar e informar a los trabajadores sobre los riesgos asociados a sus puestos de trabajo y sobre las medidas preventivas que éstos deben adoptar durante su desempeño.

Eva Martínez Amenedo

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